La importancia de los cortafuegos.

Publicado el : 25/08/2015 17:29:34
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La importancia de los cortafuegos.

Resulta desolador ver en las noticias cómo, verano tras verano, el fuego se ceba con nuestros bosques por amplias zonas de la geografía española. Este año se da la circunstancia añadida de que durante el mes de julio se ha batido el récord máximo de temperatura media mensual, registrado en agosto del 2003. En concreto, los 26.5 °C de temperatura media registrada convierten al mes de julio en el más caluroso de toda la serie histórica desde que se comenzaran a tomar este tipo de datos.

Algo que me ha resultado especialmente curioso y que desconocía por completo es la famosa regla del 30, con la que se puede calcular el riesgo de incendio forestal: una temperatura superior a los 30 grados centígrados sumado a una humedad inferior al 30 % y un viento de más de 30 km/ hora son los ingredientes necesarios para que se produzca el incendio “perfecto”.

Cuando se cumple la regla de los 30 el riesgo de incendio forestal se dispara y todas las alarmas se activan porque una vez prendida la llama ya no hay marcha atrás: el fuego se propaga con virulencia y la tragedia está servida. Existe otro factor de riesgo extremadamente peligroso que no forma parte de la regla de los 30 porque, simplemente, no se puede predecir. Me refiero a los incendios provocados ya sea de forma intencionada (por motivos económicos o por puro vandalismo) o por negligencia que, a día de hoy, suponen en torno al 95% del total de incendios registrados. Aún así, una vez más, las medidas de prevención que se adopten van a ser nuestras mejores aliadas contra los incendios forestales.

Los cortafuegos forestales. Qué son y para qué sirven.

Una vez declarado un incendio forestal el principal objetivo es la contención y extinción del mismo y para ello, los cortafuegos forestales juegan un papel muy importante. Un cortafuegos es una brecha amplia y libre de vegetación inflamable que impide que el fuego, una vez declarado, crezca y se propague rápidamente a otras zonas.

En el supuesto de incendios graves, los cortafuegos sirven también para compartimentar la zona afectada, convirtiendo un gran incendio en incendios de menor tamaño que resultan más manejables para los equipos de extinción. Dicho de otra manera, un cortafuegos actúa como un freno en caso de incendio forestal.

Tipos de cortafuegos: naturales y artificiales.

En la propia naturaleza podemos encontrar elementos que actúan como cortafuegos forestales tales como lagos, ríos, cascadas de agua, arroyos, zonas rocosas, etc. Pero un cortafuegos forestal propiamente dicho consiste en la eliminación tanto de los árboles como de la vegetación del suelo a lo largo de una amplia franja de terreno, de modo que quede una superficie totalmente baldía o estéril. Con ello conseguiremos una zona de contención, libre de elementos combustibles, que ayudará a frenar de forma efectiva los incendios puesto que resultará muy difícil que el fuego traspase dicha barrera.

Generalmente, para construir un cortafuegos se recurre a maquinaria pesada como bulldozers, tractores, máquinas para el movimiento de tierras, motoniveladoras, etc. En el caso de zonas de difícil acceso para la maquinaria pesada se tiene que recurrir a herramienta  más ligeras, desde motosierras y desbrozadoras hasta hachas, azadas y palas. No olvidemos que también funcionan como cortafuegos ciertas infraestructuras realizadas por la mano del hombre como, por ejemplo, los pantanos o las autopistas y carreteras.

Un nuevo concepto: los cortafuegos verdes.

En los últimos años ha surgido un nueva corriente que pretende ser la alternativa a los cortafuegos forestales tradicionales. Son los denominados “cortafuegos verdes”que consisten en la plantación de árboles y plantas autóctonas de la zona que, por sus características, resultan resistentes al fuego y contribuyen a evitar la propagación de los incendios. Como ocurre siempre en estos casos, existen colectivos a favor y en contra de este nuevo concepto de cortafuegos. No seré yo quien se ponga a favor de unos o de otros porque, entre otras razones, carezco de los conocimientos técnicos necesarios para ello. Además, no es el objetivo de este artículo posicionarse de un lado o de otro sino proporcionar información.

A simple vista, la principal diferencia entre el cortafuegos tradicional y el cortafuegos verde es que el cortafuegos tradicional implica la eliminación de cualquier tipo de vegetación existente mientras que el cortafuegos verde supone la plantación de especies autóctonas resistentes al fuego que hagan más difícil la propagación de las llamas. Esto conlleva también diferencias a nivel de costes de mantenimiento o de impacto ambiental que deben ser tenidas en cuenta.

Cualquiera que sea la solución más beneficiosa para todos, de poco servirá si no se complementa con otro tipo de medidas preventivas como pueden ser las buenas prácticas por parte de propietarios, gestores y usuarios de nuestras masas forestales. Todo ello sin olvidar el arduo y arriesgado trabajo que desempeñan tanto los cuerpos de extinción de incendios como los retenes de voluntarios que cada verano se juegan la vida.

La prevención: nuestra mejor aliada.

No me voy a cansar de repetir que el cuidado de los bosques es responsabilidad de todos. ¿Y qué podemos hacer nosotros a nivel individual? Aplicar el sentido común en estos casos siempre es la mejor opción. Por lo tanto procura no encender fuego en zonas no habilitadas para ello ni realizar actividades que puedan derivar en un incendio.

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