Cómo colocar gravilla en el jardín

Publicado el : 09/04/2018 19:25:06
Categorías : Cuidados del jardín Rss feed , Trucos de jardinería Rss feed

gravilla en el jardin

Indice de contenidos:

Colocar grava en el jardín es una solución perfecta en el caso de que no tengamos demasiado tiempo para dedicar a su cuidado. Poniendo una capa de gravilla sobre el suelo conseguiremos adaptar el espacio sin que éste llegue a perder su aspecto natural y al mismo tiempo, también se seguirá manteniendo la permeabilidad del terreno.
Gracias a la composición de la gravilla podemos construir una superficie sólida pero a la vez suave para que caminar sobre ella no se convierta en un auténtico martirio. Debido a que la instalación de estas piedras es sumamente fácil, a continuación te contamos qué ventajas aportan al jardín y cómo puedes hacerlo por tu cuenta sin ninguna dificultad.

Ventajas de la grava en el jardín

  • La utilización de la grava para cubrir el suelo del jardín es una opción práctica y decorativa, ya que establece una perfecta sintonía con el resto de plantas y árboles.
  • Se trata de una solución económica en comparación con el cuidado periódico que necesita la superficie de esta zona.
  • La gravilla se puede colocar en cualquier espacio, independientemente de su tamaño y de las irregularidades que presente la superficie.
  • Esta alternativa permite construir diferentes diseños de jardín, aunque siempre es recomendable dejar algunos espacios para las zonas pavimentadas y para la plantación y crecimiento de las plantas.
  • Hoy en día es posible encontrar este tipo de piedrecillas en diferentes tamaños y colores, por lo que podemos encontrar una piedra cuya apariencia se ajuste a la perfección al estilo del conjunto.
  • La grava es un material muy limpio y permite que el agua penetre en la tierra. A diferencia de otras opciones, como por ejemplo el cemento o las losas, la gravilla ofrece un resultado mucho más natural. 

Pasos para colocar gravilla

  1. Lo primero que hay que decidir es el grosor de la grava porque del mismo dependerá el ancho de la capa. Generalmente se suele recomendar elegir la gravilla adecuada para crear una base que tenga entre 5 y 10 centímetros, y que nos asegure un total recubrimiento de toda el área.
  2. En cuanto a la cantidad de piedrecillas que es necesario comprar varía según el espacio que queramos cubrir. Para calcular los metros cúbicos simplemente hay que multiplicar los metros cuadrados de la zona por los centímetros de grosor de la capa que se pretenda construir. Una vez obtenida esta cifra, encontraremos que la gravilla se vende fundamentalmente en sacos por litros. Para hacer la previsión, es necesario tener en cuenta que 1.000 litros corresponden aproximadamente a 1 metro cúbico.
  3. Otro aspecto importante a la hora de adquirir la grava es el relativo al tipo de material. En este sentido entran en juego los gustos particulares, así como el diseño que se pretenda construir en el jardín y el estilo del entorno.
  4. Una vez que se han definido las características y la cantidad de gravilla, llega el momento de comenzar a preparar el terreno. Este paso consiste en eliminar el césped o cualquier vegetación que se encuentre en el suelo y que obstaculice la colocación de la grava. En el caso de que el jardín no cuente con un pavimento que delimite la zona máxima en la que se puede añadir gravilla, es conveniente colocar unos bordes para marcar el espacio.
  5. Cuando el firme ya está liso y despejado, es preciso realizar otra tarea antes de pasar a colocar la gravilla. Para evitar que crezcan malas hierbas debajo de las piedras o que éstas se ensucien con la tierra, es recomendable poner una malla entre el suelo y la capa de grava. Este utensilio se puede adquirir en cualquier tienda especializada y está diseñado de tal forma que el agua pueda atravesarlo a través de sus orificios. Es muy importante utilizar una malla de este tipo para esta tarea, ya que si optamos por otros materiales, como por ejemplo el plástico, la superficie terminará con charcos y la tierra no se nutrirá.
  6. Por último ya sólo queda añadir la grava sobre la malla de tal forma que todo el espacio quede cubierto y el aspecto sea lo más uniforme posible. 

No olvides que a la hora de colocar gravilla en el jardín es fundamental que el terreno esté liso, ya que en el caso de que exista un desnivel, la grava tenderá a deslizarse hacia la parte más baja.

Con estas recomendaciones, ¿te animas a darle un aire diferente a tu jardín con gravilla?

Share